Feliz Día del Libro 2025_
Huele a libro…
A tinta recién impresa, a páginas que guardan secretos, a papel de regalo lleno de promesas. Huele a la ilusión envuelta en lazos, piruletas de colores, a pegatinas que parecen guiñar el ojo desde la portada. Dentro, un mensaje que llega muy profundo: “Feliz Día del Libro 2025”, firmado Clara.
Así, uno a uno, los libros —mágicamente disfrazados de obsequios— se amontonan en las mesas de cada aula. Mañana tras mañana, los niños de 1º y 2º de Primaria depositan sus pequeños tesoros en esta fiesta de letras, en esta danza de historias compartidas.
Los profesores del ciclo nos sumamos también a este ritual encantado. Nerviosos y llenos de curiosidad, escogemos papelitos cuidadosamente doblados, como si cada nombre trazado en ellos fuera un hechizo por descifrar. A veces hay que repetir la elección, si el azar se burla y nos entrega el nuestro o repite el del año anterior. Pero no importa. La ilusión sigue intacta.
Estamos en el tiempo mágico del aprendizaje lector, en ese momento precioso en el que abrir un libro es como abrir una puerta secreta a mundos desconocidos. Y por eso, todos gritamos, con los ojos chispeantes y emocionados:
¡Si te gusta la aventura, lánzate a la lectura!
¿Cómo no emocionarse? ¿Cómo no dejarse llevar por la ternura que inunda el salón de actos cada año, cuando comienza la celebración y las profesoras, disfrazadas con mimo, dan vida a cuentos y personajes?
Cada representación es un regalo: una invitación a sentir, a imaginar, a viajar. A descubrir, entre líneas, el poder transformador de la palabra. Y a comprender, sobre todo, el respeto inmenso que merecen los libros.
Durante la mañana, el aire se impregna de algo especial. Se respiran emociones puras: sorpresa, curiosidad, asombro, entusiasmo, deleite, intriga, alegría, admiración… Un cóctel de sentimientos que nos recuerda por qué leer es una forma de vivir.
Y cuando parece que ya nada puede superar tanta belleza compartida, llega el broche de oro: el momento del reparto de libros. Sin mirar, casi sin atreverse a tocar, cada pequeño lector elige, sin mirar, su libro. Ese que se habrá convertido en suyo, un amuleto y un nuevo tesoro.
¡Feliz ilusión por leer!
Que la aventura siga, de la mano de la imaginación. Que cada página abra un universo y que cada historia, como toda buena amistad, nos acompañe para siempre.



































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