El ambiente era de pura jovialidad_
La mañana empezó con una energía contagiosa en el patio de la encina, transformado por un día en un pequeño circuito lleno de tradición y diversión. Seis estaciones con juegos clásicos esperaban a los alumnos de 1º y 2º de Primaria, quienes, agrupados por la letra de su clase, rotaban de actividad en actividad al sonido del silbato. Cada estación era una oportunidad para correr, saltar, reír y revivir juegos de siempre que nunca pasan de moda y que garantizan sonrisas desde el primer minuto.
El ambiente era de pura jovialidad. Se escuchaban carcajadas, pequeñas anécdotas entre amigos y gritos de emoción cada vez que alguien ganaba una ronda. Hubo escenas para el recuerdo: niños que se lanzaban con entusiasmo, carreras que terminaban en abrazos y algún que otro despiste simpático que provocó las risas de todos. Lo cierto es que el tiempo parecía ir más rápido de lo normal, porque cuando todos estaban en su punto más alto de entusiasmo… sonó la sirena.
Ese sonido nos trajo de vuelta a la rutina, recordándonos que era hora de almorzar. El recreo nos esperaba, esta vez con un plus de emoción acumulada por la experiencia vivida. No era un día cualquiera: algunos lo bautizaron como “el mejor día de la semana”, y no nos cabe duda de que para muchos lo fue. Una jornada que no solo hizo disfrutar, sino que también reforzó la convivencia, la alegría y el valor de los juegos de siempre.



























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